sábado, 26 de julio de 2014

Manteniendo una discreción.

Ha sido una larga noche desde que el sol se opuso diserniendose de la claridad, cuando en unos de esos tantos ruidos que produce la nevera acompañado con el escalofrío del invierno se me viene en los pensamientos la idea de permanecer lejos de las personas que quiero, y no obstante es imposible no mirar al cielo y hablar con todas esas rarezas que se esconden detrás del polvo en las nubes; como un rayo se me viene a la mitra la imagen tuya. Porqué me encuentro muy lejano a ti; o porqué puedes vivir tan distante de las costumbre humanas,
no se puede salir sin hablar, si pudiera permanecer un rato aquí y moverme como lo hacen los pájaros viajaría sin importar la algarabía y lo que tardaría en poder verte; poder conocerte más.
Han sido tantos meses desde el 6 de marzo en que me hablaste, distraído con mis caprichos insensatos, en poco tiempo cambiaste mi manera de ser, conseguiste lo que pocos hicieron, diste más que una palabra especial, no fueron palabras simples fueron muy dulces, que embellecieron cada llaga marcada con los años y provocaste en mí, una locura como de esas que están escritos por los sabios y que no mueren, nunca lo hacen así la existencia se termine, quedando fijas en la frente como marcas.
- ¿Y cómo?, me pregunto pasó eso-, quién intervino, quien te mandó, porque lo hiciste y a veces hasta me pregunto quien en verdad eres, pero no importa hoy te quiero tener cerca de mi, así me toque humedecerme como el pasto seco que se moja en la lluvia.
Esa tarde en la que soñé contigo mis ojos la están viendo en este momento como visiones acarameladas, aún no había expirado y ya empezó a temblar todo, todo empezó a animarse, pero con un movimiento instantáneo un poco horrible, desconocía mi fuerza y solo una debilidad me hizo llorar como cuando alguien avienta lastima juzgando lo desconocido.
Una vez ocurrido comenzó a oírse una voz lejana, que pudiera verlo confundido con el zumbido del aire, pero era un conjunto de voces lejanas y muy suaves que parecía salir del ceno del cielo e irse diserniendo poco a poco haciéndoce cada vez más indescriptible. Sé que intentas hablarme.
Y las luces que reflejan las gotas del cielo que se filtran en el suelo haciéndose pasar por ti, sólo tu mirada habla y me llama, encendiendo chispas en las oscuras pupilas de mis ojos; pero sé que en una distante distracción te iras y te perderé, es complicado comenzar un nuevo camino sin tu compañía.
Y esta noche que pareciese no haber nadie, incluso ni un solo animal por el bosque andando, el universo y todo lo que lo persigue, todo allí se vuelve grande, más de lo habitual. La soledad con sus estremecientes rumores desconocidos solo atina a recordar un "mundo lejos" -sí -"con una mirada decayente lo pensamos; el cuerpo y el alma". Mundo lejos, hábitos lejos, sueños lejos, manía lejana y aunque si así pudiera ser, el dueño vive impregnado en los corazones humillados, más cerca de cada estación por venir.
Y es así como todo ocurre muy despacio, serpentivamente lento, y mis  amigos están acoplados en una hilera que se desenvuelve con forme desciende la neblina, tallando el cielo de locuras, ahí nos encontramos dibujados cargando nuestro futuro. Al son de las ondas de aire se disipa todo y solo imagino un mundo lejano y confundido, pero ya muy pronto estaré contigo por donde quiera que me encuentre, nuestro asombro en sus facciones matará nuestra risa y rebosará nuestro lugar andante, sí, cambiaremos la manera de ser por un misterio increíble, falta poco para que eso ocurra... Mientras tanto mis labios deben seguir hablando...

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